Un día cuando la paciencia de la maestra tambaleaba y el hecho ocurrido era muy grave, le pedí que me acompañara a hablar con la directora. La directora conversa con él, como hacemos todos los días con estos niños tan bandidos; él optó por no responderle. Entonces viendo que la comunicación no se llevaba a cabo le dice:
- Un niño tan lindo, con esos ojo tan hermosos. ¿A quién saliste con esos ojos?
El niño no le respondió, por lo que ella insistió:
- ¿A mamá?
- ¡No! - le dijo el nene.
- ¿A papá?
- ¡No!
- ¿A quién entonces?
- A Julio, un amigo de mi mamá.
Adriana Danta, Uruguay
Fuente:CEP