En los últimos años se han puesto de moda los paseos de curso a zoológicos, granjas educativas, supermercados, empresas, etc., pues los expertos en educación han visto que el conocimiento “en vivo y en directo” favorece el aprendizaje práctico y significativo de los estudiantes.
Los paseos o visitas escolares buscan que los alumnos profundicen lo que están aprendiendo en clase. Sin embargo, para que cumplan con su finalidad educativa, deben ser bien planeados.
Por ejemplo, si se planifica una visita a una empresa, es recomendable averiguar qué verán los alumnos y cómo conocerán el proceso de producción, para evitar caer simplemente en la promoción publicitaria de un producto.
Los principales beneficios de los paseos de curso son:
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Profundizan las materias tratadas en clases. Los paseos son un recurso pedagógico de apoyo. Por ejemplo, si en un curso se está aprendiendo sobre el universo, se puede realizar una visita al Planetario.
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Aprendizaje en terreno. Las visitas deben responder a las necesidades del niño que vive en un mundo interactivo, al que ya no le basta ver un animal en un libro, sino que quiere verlo en su hábitat.
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Estimulan el interés por aprender. Las visitas despiertan en los niños la curiosidad por saber cómo funciona el mundo que los rodea y permiten que afloren nuevas inquietudes.
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Crean lazos de camaradería. Los paseos de curso crean entre los alumnos un ambiente de camaradería diferente del que tienen en el colegio, pues suelen estar más relajados. Esta instancia puede ser aprovechada por los docentes para inculcar normas de respeto mutuo, orden y presentación personal.
Las salidas a terreno permiten adquirir hábitos de aprendizaje práctico y de reconocimiento del mundo exterior y su anuncio siempre es bien recibido por los estudiantes, que con emoción esperan la llegada del día del paseo.
Fuente:dinosaurio.com