Un pilar de las actuales tendencias en pedagogía es el asombro infantil ante el mundo que le rodea, es por ello que la educación ya no se limita a lo que el profesor enseña en el salón de clases, sino que también al conocimiento directo.
Los paseos de curso a granjas educativas se han puesto de moda en los últimos años, por ello este tipo de lugares han proliferado por todas partes, incluso en países como España y Argentina existen las llamadas “granjas móviles”, que llevan la granja a las escuelas.
El objetivo de las granjas educativas es educar sobre qué tipos de animales son los más típicos usados en el campo, la forma en que se cuidan y se tratan, conocer los productos que el hombre obtiene de cada uno de ellos y también permite aprender sobre el huerto, la siembra y cosecha de hortalizas.
Estos lugares ofrecen a los niños la oportunidad de interactuar con los recursos naturales a la vez que se inicia una cultura ambiental, permitiéndoles descubrir, distinguir, conocer y apreciar la vida rural. Allí los niños pueden ver y tocar a los animales, aprender de su forma de alimentación, reproducción, etc.
Además existen granjas educativas que permiten que los niños fabriquen algunos de los productos que consumen a diario, tales como leche, yogurth, tortillas, pan, etc., jugando a ser granjeros por un día.
Estas granjas están proyectadas generalmente para niños de 4 a 12 años. En ellas pueden apreciar animales como chivos, ovejas, patos, gansos, gallinas, faisanes, vacas, burros, conejos, etc., y participar en distintas actividades como alimentación de animalitos, recolección de huevos, ordeñe, etc.
Se ha comprobado que conociendo de cerca la vida de los animales y sus características, se fomenta en los niños el respeto por ellos. Además estas experiencias promueven el amor por la tierra y sus productos y también el respeto por el medio ambiente.
La visita a una granja educativa puede ser una experiencia memorable y una herramienta de aprendizaje práctico significativo para los estudiantes.
Fuente:dinosaurio.com