Los experimentos pueden despertar el interés por la ciencia desde la escuela, por ello con toda razón P. L. Kapitza, Premio Nobel de Física de 1978, afirmaba que “al educar al futuro científico, el desarrollo de sus facultades creadoras tiene una importancia excepcional y por eso se las debe desarrollar desde la escuela y cuanto antes mejor".
La realización de experimentos cuidadosamente elaborados, provocan una fuerte motivación en el estudiante, algo que con dificultad se puede lograr en las clases tradicionales que abundan actualmente en todos los niveles (primario, secundario y superior).
Aunque los experimentos sean simples, el maestro debe recalcar en clase que nunca deben hacerse en casa sin la supervisión de un adulto.
Se aconseja empezar por fenómenos simples y considerar que para llamar la atención de los alumnos hay que tener en cuenta su edad, pues la madurez cerebral es fundamental para entender y mantener su atención frente a un experimento.
Existen algunos requisitos que deben cumplir los experimentos realizados en el aula, como:
• Tener riesgo físico nulo.
• Ser simples.
• Rápidos.
• Atrayentes.
• De bajo costo.
• Permitir trabajar en escala reducida (para abaratarlos y disminuir los riesgos).
• Conceptuales.
Además de los experimentos, otras formas de motivar a los alumnos puede ser mediante la exhibición de películas o documentales interesantes o bien, la lectura de la biografía de un científico reconocido.
Fuente:dinosaurio.com