Recomendación semanal
Hace tres años tuve a mi cargo un grupo de primer grado de primaria, como suele suceder a esta edad, los niños buscan siempre la protección de su maestra quien viene a suplantar a su mamá dentro de la escuela. Mis alumnos acostumbraban quejarse de todo: - Me quitó mi lápiz - - Ya se pasó de su mitad de banca que le toca - - Me embarró algo verduzco que tenía en la nariz - - Me está viendo feo- Por esta razón les prohibí hablar, durante un día no podían decir nada, pasara lo que pasara. Y sucedió que al terminar su recreo entraron al salón y...